LAS TERMAS PUBLICAS

Se pueden contemplar dos edificios independientes con orientaciones distintas y separados por una calle porticada. Ambos edificios forman parte de un mismo proyecto de ordenación urbana que reserva este sector de la ciudad a fines termales.

Construidas a lo largo del s. I d.C. sufren diversas modificaciones que transformaron su configuración planimétrica ampliando sus espacios de recreo. La superficie edificada conocida supera los 7OOO metros cuadrados. Su excavación y estudio no se puede dar por finalizada.

La proximidad de ambos edificios quizas pueda explicarse por una mayor facilidad en esta zona para aprovisionarse de agua de las lagunas del subsuelo más que por una intención de crear una zona de baños en esta zona de la ciudad.

Este conjunto termal de los Arcos es un ejemplo único por la magnitud y calidad de su construcción dentro de la arquitectura romana de la Península Ibérica y son una muestra de la importancia dada por Roma a la ciudad en los dos primeros siglos de su imperio.

LOS ARCOS I

Presenta un eje longitudinal que duplica los espacios de uso público facilitando la utilización simultánea y separada por sexos. Sus dimensiones son de 55 m de anchura por 95 de longitud en su eje de simetría.

El ingreso monumental consta de un pórtico semicilíndrico de 20 m de diámetro que da acceso a un gran espacio central posiblemente ajardinado donde tradicionalmente se disponía la natatio, a ambos lados colocados simétricamente hay dos palestras o pórticos con columnas que marcan el inicio de los itinerarios separados.

Cada uno comporta una serie de actividades que constituyen el ciclo del baño romano, desde el vestuario o apodyterium se accede a una sala fría frigidarium con su propia bañera recubierta de mármol al igual que el suelo, posteriormente se pasa al baño caliente, que se inicia en un primer espacio caldeado tepidarium y finalizando en la habitación de más temperatura el caldarium con sus bañeras de agua caliente y sus correspondientes hornos de calor. El ciclo se cierra retornando hacia el vestuario resultando un itinerario frío-calor-frío suavizado por el paso intermedio del tepidario. El caldario es la única habitación que no se duplica con el consiguiente ahorro de energía y mantenimiento.

Para conseguir calentar las distintas habitaciones que lo requerían el edificio disponía de un sistema de calefacción consistente en dar tiro a unos grandes fuegos a través de cámaras hipocaustum situadas debajo del piso (al estilo de las glorias castellanas). El agua caliente de las bañeras se calentaba en
grandes calderas y por medio de tuberías se conducía hasta las mismas, el calor que desprendían los suelos caldeaba las habitaciones y mantenía la temperatura del agua de las bañeras.

A partir del s.V el conjunto deja de utilizarse como termas y es posible que en algunas zonas esta función se perdiera después de la crisis del s.III, utilizándolo como centro de fabricación de cerámicas, ya que aparecen muy repetidamente moldes para obtener las piezas de Terra Sigillata hispánica.

LOS ARCOS II

Lo excavado hasta el momento ha puesto al descubierto un edificio de disposición lineal con un patio porticado por el que se accedía a las dependencias termales iniciándose el ciclo del baño romano en el apodyterio octogonal que en el exterior disponía de unas letrinae y comunicaba por el Este con el frigidario y su gran bañera dando paso al tepidario y a una habitación rectangular caldeada con un potente hipocausto y sin bañera, sigue el tepidario con la boca de fuego del horno y concluye en el caldario que dispone de dos piscinas y comunica con una habitación circular la sudatione (sauna).

El conjunto debe ser bastante más extenso si juzgamos por la topografía del lugar y por las dimensiones un tanto insólitas del gran apodyterio.

Adaptado del texto de Eva Subías y Francesc Tuset (Equipo científico de Clunia)